Post 15: una conclusión.

Me piden una conclusión para este blog. Bien, vamos con ello.

1- La Cultura de la Transición (CT) no está muerta pero sí debilitada. 30 años son muchos años para acabar con algo de un plumazo; pero, es cierto que los nuevos movimientos no CT como el 15-M o la movilización contra la ley Sinde han conseguido desenmascarar a la CT. También, la crisis múltiple que asuela España ha sido un potente llamamiento para acabar con las falsedades de todo tipo, entre ellos la CT.

2- La CT no es sólo, que también, una guerra intergeneracional, pues sabemos que las nuevas generaciones, las generaciones de Internet y las redes sociales, no se amamantan principalmente de CT para su crecimiento. Es también una guerra para definir qué es, cómo es y quién decide si es cultura (Raúl Minchinela). La CT es una cultura vertical (yo digo cultura, tú lo asumes y te callas). La no CT es horizontal, dialogante y no dogmática (hablemos, pero sin presunción de autoridad; demuestra que tienes tal autoridad). En esa dialéctica se discute qué es la cultura y si realmente es hecha por y para y digerida por el individuo. En esa lucha hay que acabar con los tótems, tanto los presentes (autores y opinadores indiscutibles) como con los pasados (hitos y personajes históricos monolíticos que todo el mundo ha de conocer de una determinada manera y glorificar). O ¿por qué Lorca y Sabina sí y Fonollosa y Joaquim Jordà no?

3- Los medios de comunicación generalistas son mayoritariamente CT, aun cuando haya en los propios voces no CT. Es la sopa del conjunto lo que huele a CT.

4- Internet es la herramienta predilecta para la eclosión de la no CT. Pero es importante no caer en mimetismos, como por ejemplo blogs que sólo son exhibición del sujeto-marca.

5- Estéticamente, la CT es mayoritariamente casposa e inexportable. ¿Por qué siempre nos parecen más interesantes los productos americanos y latinoamericanos que sus homólogos españoles?

6- La CT es antipolítica. Su consenso es un consenso desmobilizador, que sólo crea gente cobarde y políticamente correcta. Y una de las armas con las que cuenta es la universidad. La universidad española es pacata en lo que enseña. Su interés investigador no va más allá de la CT. Me acuerdo ahora de la asignatura de Sociología en la UOC. Los únicos modelos a estudiar eran Comte, Marx, Durkheim y Weber. ¿Qué pasa, que no ha pasado nada más en el análisis sociológico desde la muerte de Weber? ¿Y los autores actuales? ¿Dónde están?

7- En definitiva, si algo me gustaría es ver cómo la izquierda española de verdad, no los turnistas, se convierte en lo que algún día fue: una izquierda divertida y políticamente incorrecta. Y no será glorificando el pasado más inmediato como esto se conseguirá, sino recuperando lo mejor que ha tenido la izquierda española durante el s.XX: con la contestación del poder y la insumisión ante él.

El problema de la izquierda con la CT y algunas recomendaciones.

¿Cuál es el principal problema de los partidos españoles de izquierda (PSOE y IU) con la CT?

Además de haber renunciado a sus propuestas de mayor democracia en todos los frentes que propugnaban cuando Franco aún vivía y de la renuncia al poder crítico de la cultura que dominaban en el tardofranquismo, los principales problemas de la izquierda con la CT son dos:

1- supeditar todas las reclamaciones anti CT a su paso por la oposición. La izquierda española es especialista en reclamar en la oposición decisiones justas (el último ejemplo es la polémica con el IBI y la Iglesia Católica) para, immediatamente después de pasar a gobernar, dejarlas de lado. ¿Es presentable que habiendo gobernado el PSOE desde 1982-96 y 2004-2011, es decir 21 años, siempre lo que es de izquierdas se diga sólo en la oposición?

2- la izquierda española tiene un problema con la cultura en sí misma (¿para qué sirve?) y tiene un problema con sus actores: no es capaz de renovarlos, existiendo una jet-set cultural-izquierdista. Que esta jet-set es CONSERVADORA ya lo hemos visto. Que la izquierda española es acomodaticia con ella es un hecho palpable: el caso de la SGAE lo demuestra fehacientemente. El mantenimiento a toda costa hasta el final de Teddy Bautista al frente de la sociedad de autores y el vilipendio a Álex de la Iglesia por estar en contra de la ley Sinde lo muestran en toda su crudeza. Pero es que además, nombrar a alguien como González-Sinde como ministra de Cultura es el no va más. Eso sí, sólo superado por el nuevo ministro Wert que demuestra lo de “ven´drán otros que te harán parecer bueno”.

Esta izquierda pro establishment y consensual además no sabe lo que hacer con lo nuevo en la cultura. O lo ignora y lo margina o lo intenta vampirizar. Señores esto ya no va así.

Y ahora las recomendaciones:

Los dos libros sobre cultura de Eloy Fernández Porta, ambos en Anagrama:

Homo Sampler. Tiempo y consumo en la Era Afterpop y Afterpop. La literatura de la implosión mediática.

Cualquiera de los libros de Juan Francisco Ferré, tanto narrativa como ensayo.

El libro de Constantino Bértolo La cena de los notables (Periférica).

CT o la Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española (Debolsillo). Coordinado por Guillem Martínez y recién salido (y sólo vale 5 euros, compradlo).

Las editoriales Libros del Silencio, Libros de la Catarata, Caballo de Troya y Alpha Decay.

La revista Quimera. Pese a haber bajado en los útlimos tiempos, aún vale la pena.

Autores como Gregorio Morán, Julià Guillamon (su La ciutat interrompuda es recomendable), Josep Maria Ruiz Simon y Kiko Amat (especialmente hablando de música). Las críticas de TV de Jordi Balló y Fernando de Felipe (todo ello en La Vanguardia).

Cualquier cosa de Jordi Costa y, por supuesto, Guillem Martínez e Ignacio Echevarría (represaliado por la CT).

Web de La fiera literaria y el blog del Lector Malherido. A Miguel Noguera, Raúl Minchinela y El Butano Popular y Mondo Bruto. También a Grace Morales.

Y, finalmente, el coco de toda la CT versión Catalunya y Barcelona: Manuel Delgado.

Por supuesto hay muchas más y seguro que mejores, pero son los que más me llaman a esta hora de la mañana.

Gregorio Morán: el ejemplo anti-CT.

Empecemos por lo primero: Gregorio Morán es un superviviente. Gregorio Morán durante todos estos años, y que dure, es de los pocos escritores que ha demostrado independencia frente a todo y frente a todos.

Morán, al que yo definiría sin dudar como un hombre de izquierdas, ha sido capaz de analizar desde la ascensión de Suárez o la desfiguración del PCE hasta la figura de Ortega y Gasset y el fraude moral al que hemos estado expuestos desde que concluyera la “SACROSANTA TRANSICIÓN”.

En puro formato periodístico, Morán en sus “Sabatinas imtempestivas” que publica cada sábado en La Vanguardia (y que están reunidas en elcomentario.tv/reggio/tag/gregorio-moran) es uno de los preferidos de todos los que miramos de escapar de la CT: de lo que es, de lo que significa y a lo que aspira.

En este sentido destacan sus confidencias de lo que pasó en los 80 en la política española, de lo que cambió en Asturias, su tierra natal, de cómo la sociedad más beligerante de España se conviritió en un plácido pesebre. Y es que, si una idea recorren los artículos de Morán, es cuándo los españoles dejamos de ser un pueblo contestatario y reivindicativo y nos convertimos (y/o nos convirtieron) en un pueblo amedrentado y pasivo. ¿Cómo se produjo tal cosa?

Pero tal interés, no se ha de vislumbrar solamente en el pasado sino que hay que analizar cómo podemos cambiarlo. Y es que, posiblemente, ese sea, con la propia prosa en la que se expresa Gregorio Morán, su mayor interés: darnos armas para analizar y cambiar el presente desde un conocimiento del pasado y del presente.

Un ejemplo de análisis afterpop: Jordi Costa y Jonathan Millán.

Intenté ayer (con mayor o menor éxito) resumir lo que es el afterpop by Eloy Fernández Porta. Hoy, a esta hora de la mañana y recién levantado (que Dios me asista en el empeño), mostraré un ejemplo de práctica afterpop.

Punto 0: Repesquemos lo que Fdez. Porta consideraba como actitud afterpop de análisis cultural: “Ser seriamente frívolo equivale a invertir el orden jerárquico de los valores y de los nombres propios en un contexto determinado, sirviéndose para ello de materiales e instrumentos que, en ese contexto, carecen de respetabilidad” “…Crítica a la cultura literaria oficial realizada con medios bajos; reconsideración del espacio pop como un tema cómico- y no dramático.” (Afterpop, p.62, Ed. Berenice).

Punto 1: El ejemplo es el del blog de Jordi Costa y Jonathan Millán Los buzos de la esquina ( buzosdelaesquina.blogspot.com.es) , también columna semanal los miércoles en el Cultura/s de La Vanguardia (y con versión diferenciada en catalán Bus i boomerang).¿Y qué es Los buzos de la esquina? Pues todo lo que define Fernández Porta como afterpop: crítica a la cultura (no sólo literaria) vía cómic y de un modo cómico y no jeremíaco (¡ahi va que palabro!).

Punto 2:

PEQUEÑOS HOMBRES GRISES

 
Jordi costa
En las primeras páginas de “Los hombres que no amaban a las mujeres”, la novela que abre la trilogía Millennium de Stieg Larsson, se informa al lector de que al protagonista Mikael Blomkvist sus compañeros de profesión le apodan El Superdetective Blomkvist, en referencia al personaje que creó la escritora sueca Astrid Lindgren en una serie de novelas juveniles iniciada en 1946. 

 
 

Blackie Books acaba de editar “Pippi Calzaslargas. Todas las historias”, una recopilación de las tres novelas protagonizadas por el personaje más popular de Astrid Lindgren. Entre los materiales promocionales, se recoge una declaración de Stieg Larsson, según la cual fue Pippi el modelo que inspiró a la esquinada hacker Lisbeth Salander. La diversión que ofrece la lectura de las transgresoras e irreverentes aventuras de Pippi, todo un canto al poder liberador de la Inmadurez, contrasta con la concepción rutinaria y casi administrativa del pulp que despliega la trilogía Millennium.

 

Todo ello permite extraer una teoría:  en Suecia, los protagonistas de novelas infantiles, libres y desvergonzadas acaban madurando en forma de personajes aburridos de novelas tan caudalosas y políticamente correctas como aburridas. ¿Habrá ahí una posible explicación para la alta tasa de suicidios en Suecia?

Nos ha titulado: Fernando Ramallo

 
Veamos este ejemplo:
 
tenemos uno de los grandes éxitos comerciales de la literatura internacional actual, y promotor del boom de los detectives del frío, utilizando el cómic (además de las breves palabras de Costa). Contraponiéndolo su gravedad con la comicidad de Pippi Langstrum, pero no sentando cátedra sino que sacándonos una gran CARCAJADA. 
 
Conclusión: cómo lo que parece importante puede ser políticamente correcto y, como consecuencia plúmbeo. Cómo lo leve y considerado pop puede ser, no sólo divertido, sino que también mucho más confrontacional y crítico con el mainstream. La pregunta: ¿cómo hemos estado tanto tiempo equivocados en apreciar lo que es y lo que no es alta cultura?
Addenda: más en favor de Jordi Costa. Cuando todo el mundo alababa a Amenánar el se atrevió a sacar su panfleto Mis problemas con Amenábar (Ed. Glénat), deconstruyendo todo el armazón conservador que sustenta el cine de Alejandro Amenábar.
 
Addenda 2: se me olvidó ayer poner la referencia al libro de Fernández Porta. Lo hago hoy:
 
Fernández Porta, E. Afterpop. La literatura de la implosión mediática, 2007, Córdoba, Ed.Berenice. (Recientemente, y con su paso a Anagrama, se sacó una edición de bolsillo en los Compactos Anagrama).

Eloy Fernández Porta: pequeñas píldoras afterpop.

La primera premisa para seguir este post es:

NO INTENTARÉ RESUIMIR EL AFTERPOP. SÓLO DARÉ UNAS PEQUEÑAS NOCIONES ESCOGIDAS.

a) ¿Qué es el afterpop?

El afterpop es problematizar la cultura pop, parte de la cultura de masas, característica de finales del s.XX, teniendo en cuenta que tal momento pop ya pasó, que son “ruinas”. O como dice Fernández Porta, ser seriamente frívolos para analizar la “cultura literaria oficial” desde medios bajos.

b) ¿Qué se considera “pop” por parte de esa “cultura literaria oficial”? Los nombres y su inclusión.

Sostiene Fernández Porta que para dar una pátina de “alta literatura” a lo que no es sino puro “midcult” se pueden usar diferentes modos. Por ejemplo, no mencionar marcas sino (ejemplo del libro) “un refresco”. Otro, modo es no ofrecer un punto de vista razonable que no moleste al lector: aceptar los gustos mayoritarios y sus ritos y ofrecer un punto de vista diferenciado pero no demasiado, “un punto de vista sagaz pero sin pasarse (p.18). Un punto de vista que revela a un producto pop mainstream que propone falsas individualidades.

Un punto a tener en cuenta sobre esto es, como ya hemos visto el de los nombres y su uso en los productos literarios. Para entenderlo tenemos que partir del axioma siguiente:

“El pop es lo que le gusta a la generación inmediatamente posterior a aquella que acaba de ocupar el poder; lo demás, media mediante es alta cultura”. Ejemplificado, que Dylan o Sabina, haga lo que haga es ALTA CULTURA, mientras que Eels o Mishima (el grupo de música catalán) es POP”. O sea, y volvemos con los nombres propios usados de referentes en las obras, que no importan lo que quieren explicar los nombres sino que lo que importa para que sean Alta Cultura es que esté consensuada su explicación, que se dé por supuesto lo que significa para una mayoría no crítica. Es el contexto el que justifica en la CT la clasificación de producto pop o de producto de alta literatura/cutura.

Bien, contra esto una objeción expresada por Fernández Porta: la sátira desde Rabelais a Padre de Familia es inentendible sin los nombres propios. Y es que tal sátira sabe que la crítica es histórica y tal crítica histórica es imposible sin la inclusión de nombres propios. Tomemos otro ejemplo, sacado explícitamente de la Alta Cultura más incontestable: el Infierno de Dante. ¿Qué significa el listado de pecadores de los diferentes círculos del infierno? ¿No es sino un modo de crítica histórica radical de los personajes de los tiempos del autor y del pasado? Pues se ve que en este país, lo que es pura CT, la crítica ha de ser ahistórica y olímpica, pero nunca real. (NENE MALO).

En resumen, de lo que trata la CT, contra la que Fernández Porta dispara, es preferir el grado medio aceptable (nada en exceso, p.27). No a la subversión y no a la cultura contemporánea. Rechazo a la teoría y a la cultura pop. O como lo dice Eloy Fernández Porta, no entiende la teoría más actual y no conocen de verdad la cultura pop más alejada del mainstream. Pero, aún así, la critican y se refugian en modelos decimonónicos y gastados. Y lo que es peor, nos los intentan vender como la única solución posible para ser ALTA CULTURA. (Esto no se de qué me suena. ¿Economía, quizás? Seguiré investigando).

La cultura ante su última oportunidad.

Antes de dedicar los últimos posts del proyecto a los ensayos de Eloy Fernández Porta (y así cerrar el círculo del blog volviendo a lo dicho en los primeros posts), me gustaría proclamar en voz bien alta el título de este post: ¡LA CULTURA TIENE LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD DE VOLVER A SER CULTURA!

Me explico: si como afirma hoy Francesc Marc-Álvaro en La Vanguardia (pensamiento que también he leído en Bru de Sala), la gente, harta de el bombardeo informativo económico, tiene necesidad de evasión y, por eso, sigue consumiendo cultura, ¿no sería el momento de que la cultura lo aprovechara y dinamitara el consenso de la Cultura de la Transicióm (CT)? Y lo junto con otra idea: si los fondos públicos cada vez son más limitados y, por tanto la sumisión debida es menor, ¿no puede la cultura recuperar libertad de crítica?

Sin duda, creo que es el momento de que la cultura recupere su función de crítica social. Que se repolitce mostrando lo que se quiere esconder. Que haga el esfuerzo de llegar donde no intentó llegar en los tiempos del consenso. Que no acepte ser la convidad de piedra del poder. Que deconstruya y neutralice el lenguaje viciado. En suma, que en un mundo de ficciones, redescriba lo que es y para qué sirva una ficción.

Pero, y aquí enlazo con los primeros posts, que también busque nuevas formas no trilladas para tal repolitización. Estamos esperando Las uvas de la ira del s.XXI. En definitiva, que rechace los modelos aceptados, cuya capacidad de hacer reaccionar ya han sido asumidos por el poder. Para esto un punto a seguir: recuperar lo carnavalesco, lo rabelesiano como medida de ataque. Ejemplo que no se debería repetir: participar en los lavados de cara y conciencia: la MARATÓ CONTRA LA POBRESA de TV3 es un insulto. No se trata de beneficiencia; hablamos de DERECHOS.

Y, por favor lo pido, dar voz a los jóvenes que tienen algo que decirnos. No volver a ver las mismas caras de épocas pasadas: están contaminados del buenrollismo typical CT.

Julià Guillamon, la F1 i com introduir la cultura en els països emergents.

En l’edició de La Vanguardia d’avui, en la columna que cada dijous publica, Julià Guillamon (imprescindible el seu assaig La ciutat interrompuda per als qui volguin conéixer l’evolució de la Barcelona cultural i intel·lectual des dels 70 fins al canvi de mileni) intenta explicar d’una manera curiosa un dels motius del permanent revival cultural que patim (el Kiko Amat afirma constantment que en música la majoria del que es presenta com a gran novetat avui dia no és sinó revival dels 60 i 70).

Per a Guillamon el revival, l’anàlisi del qual parteix de l’observació de l’últim GP de F1 a Mónaco de diumenge passat, és fruit de dues coses: per una banda la influència dels videojocs, que permeten customitzar l’indumentària dels pilots i jugar amb cotxes i pilots històrics. L’altre motiu, i que farem servir per a l’anàlisi, és “la tendència del capitalisme a celebrar les seves victòries i monumentalitzar-les, mitjançant el joc de les commemoracions. En un moment en que el món va en dansa, les curses de Fórmula 1 s’han adaptat a l’economia global i cada cop fan més diners. Per impressionar els clients i els espectadors dels països emergents que organitzen les curses, en destaquen contínuament l’antiguitat i el pedigrí, i converteixen en símbols, empurpurinats d’història, els antics pilots i els colors corporatius” (La Vanguardia, 31-05-12).

Quedem-nos amb les idees “commemoracions com a font de capital” i “recerca de l’antic per a fer-se popular”. Per a què serveixen les commemoracions privades i públiques de fets del passat en les indústries culturals: per a donar a conèixer la fita o per vendre? Més enllà, què es commemora: és tot el que se’ns vol fer celebrar digne de celebració, algú creu que hem de recordar, per exemple, el “Rock Català” o qualsevol dels prohoms del franquisme tipus Pemán o pre-franquistes com Menéndez Pelayo? (posats a recordar millor el Rock Català; com a mínim va ser innocu) Ítem més, en aquest país, per a què serveixen les necrològiques, els homenatges, etc.: per a explicar-nos qui era i què va fer el finat o per a que qui l’escriu ens demostri que era amic seu i que una vegada li va explicar com es feia el romesco de veritat? Al final, no estarem promocionant el subjecte-marca de que parlava Jaron Rowan? No són sinó commemoracions i homenatjes als qui els proposen i hi participen.

Respecte a l’altre idea, em sembla molt encertada. Crec que les dues maneres que té la indústria cultural d’occident d’implantar-se en els països en desenvolupament és per dues vies: l’esmentada per Guillamon, fent històric (revestir d’or el que no ho és), i podríem afetgir que idiosincràtic, allò que difícilment una anàlisi acurada ens demostrari que ho és. I una altra que explica la devoció pel blockbuster hollywoodià: la impressió que un producte reflecteix la modernitat absoluta. Veiem que són dues estratègies diferents, però que com en el exemple de Guillamon, la F1, que alhora poden ser complementàries.

Considero que un exemple del que dic el podem observar parant atenció al Japó; què és el que d’aquest país atrau majoritàriament? La tradició ancestral i la sensació de que moltes de les coses que provenen d’allà són la major representació de modernitat de la que podem gaudir avui dia.